Zen Summits: Yoga en las Alturas

Zen Summits: Yoga en las Alturas

Por: Dania Habibi (@lacholaahabibii)

La idea de hacer una clase de yoga en altura, y a la vez buscar una cumbre, fue algo que se me ocurrió hace unos años. Siempre cuando viajabamos a la montaña, me encontraba un rincón para hacer yoga o meditación. Es más, el otro día, me acordé de la primera vez que vine a Perú en el 2009, cuando hice el Salkantay, teníamos a un profesor de yoga en el grupo y habíamos hecho yoga en varios puntos de la caminata y también al amanecer en Machu Picchu.

Siempre he sentido una conexión increíble en la montaña: no sólo con un entorno pacífico y hermoso, sino conmigo misma. El año pasado, cuando viajamos al Mt.Elbrus, la montaña más alta de Europa con nuestro querido amigo Richard Hidalgo, tuvimos un guía que también era profesor de yoga. Después de madrugar y caminar de noche, llegamos a la cumbre y fuimos los únicos ahí. Paramos unos 45 minutos a tomar fotos, videos, hacer llamadas. Junto al otro profesor de yoga, empecé a hacer unas posturas ahí mismo, y de pronto, él se paró de cabeza con crampones y todo el equipo. Me quedé pensando lo lindo y divertido que fue, y se me ocurrió organizar algo así, ya que nunca había escuchado de una excursión que buscaba llegar a una cima y combinarlo con yoga.

zen summits

El 23 de noviembre del 2019, esa idea se volvió realidad: ¡lo hicimos! La clase de yoga más alta: a los 6,039msnm, en el cráter del Chachani. Sin cada uno de los colaboradores, auspiciadores, participantes, guías y equipo, esto no hubiese sido posible y estoy infinitamente agradecida por lo que hemos logrado.

Cuando empecé a organizar y preparar todo esto al inicio, no había manera de que yo no llegue a la cima, entrenaba para esto y no le ponía tanta energía para quedarme atrás. Fue en el momento que me enteré que estaba embarazada que mi perspectiva cambió un poco. Aunque no sentía muchos cambios o síntomas físicos durante mi embarazo, sabía que en la altura todo puede pasar. Sabía que había una posibilidad que no llegue a la cima, aunque ya lo había logrado antes. Pero ya estaba todo en orden y organizado, entonces decidí que lo más importante era que se realice la clase a más de 6,000m, con o sin mi arriba. Cuando hablé con Cathy Madeo, una profe de Estados Unidos quien se sumó a la aventura, le comenté de mi embarazo y me dijo: no te preocupes, cualquier cosa estoy ahí para ti. Pasó un tiempo, y mientras iban y venían interesados y posibles participantes, se sumaron dos otros profesores de yoga a la expedición: Alfredo Yong e Ismery Galavis. A partir de este momento, sabía dentro de mi que se estaba volviendo algo mucho más compartido. La palabra “Yoga” en sánscrito significa unión. Y en nuestro caso, ha sido una unión con la naturaleza, con personas de diferentes partes del mundo, y también la unión con uno mismo. Para mi, esto ha sido clave en todo el proceso: desde la organización, en la elección de los participantes, y en la misma expedición. No se trataba sólo de mí, sino de todo el equipo. 

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En las clases de yoga a diferentes alturas (a los 4400 msnm y a los 5150 msnm) los otros 3 profesores y yo dictamos las clases de a dos. Fue hermoso compartir con ellos y pudimos inspirarnos y ayudarnos entre todos. Por ejemplo, un día hablando y jugando con bastones, se nos ocurrió usarlos como apoyo para las posturas de balance. Cuando tuve que dar media vuelta en la subida a cumbre, fue hermoso saber que entre los 3 profesores de yoga, dictaron la clase haciendo posible la clase más alta del mundo a los 6,039msnm.

Esta mañana del 23 de noviembre, cuando tomé la decisión de dar media vuelta, más o menos a los 5,800m, fue por un dolor al corazón. Nunca había sentido ese dolor antes y cuando les comenté a mi esposo y al guía, me dijeron que tenía que dar media vuelta. La ilusión de llegar arriba para algo que quería hacer tanto y que trabajé todo el año para preparar se me fue. Sin embargo, en estas situaciones, siempre hay que darle prioridad a la salud y saber escuchar su cuerpo, aunque nuestra mente quiere otra cosa.  Es una de las lecciones más importantes que te enseñan el yoga y el montañismo: de saber dejar el ego de lado para tomar decisiones más seguras e importantes. A la vez, éstas dos prácticas te enseñan a seguir adelante y perseverar, que sea volver a intentar una postura que te parece difícil, o volver a intentar a subir la cumbre.

 

“En el yoga y también en las montañas, las lecciones más importantes son las que aprendes durante el camino”.  

 

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Todos tenemos nuestra historia: cada uno llegó a la expedición con temas personales, eventos, y cambios en sus vidas. Para algunos, estar en la naturaleza fue suficiente para desconectarse un poco de las redes sociales o de su vida cotidiana o para regalarse un tiempo especial; mientras que para otros, no lograr la meta puede haber generado emociones y sentimientos encontrados, pero al final se aprende a manejar situaciones en las cuales lo que teníamos imaginado cambia durante el camino y tenemos que romper estas expectativas, aceptar y adaptarse a las nuevas circunstancias. Es así en la montaña, pero también en la vida.

No es que durante el viaje de 4 días a la montaña las tormentas internas iniciales se hayan disipadas, sino que la experiencia dio a cada uno lecciones importantes, nuevas perspectivas, aceptación, y compasión. Se crearon lazos con personas inicialmente desconocidas pero que todos tenían en común: las ganas de desafiarse y abrir sus mentes a las posibilidades infinitas que nos presenta la vida. Y por eso que las montañas son un símbolo de fuerza, porque arriba, la fuerza interior de cada uno es lo que resalta.

Itinerario de la Expedición:

  • 19 de noviembre: Llegada a Arequipa y entrega de kits.
  • 20 de noviembre: Partida de Arequipa para ir al Huarancate, caminata de 3-4 hs, subimos a los 5400 msnm. Vuelta a Arequipa para la noche.
  • 21 de noviembre: Manejar hasta el campo de base 4400 msnm. Clase de Yoga. Caminata pequeña de aclimatización. Cena y descanso.
  • 22 de noviembre: Desayuno, caminata de 2 hs con las mochilas hasta el campo avanzado a los 5150 msnm. Clase de yoga. Caminata, descanso, cena. Nos acostamos a las 7-8pm.
  • 23 de noviembre: 1am desayuno, 2:10 am caminata de ascenso a cumbre. A las 8:30am en el cráter del Chachani, a 6,039msnm, clase de yoga de 20 min. Bajada al campo avanzado para cerrar mochilas y caminata de 45 min-1h hasta las camionetas. Snack y manejar de vuelta hacia Arequipa.